Blog realizado a partir de las explicaciones de D. DESIDERIO LÓPEZ GÓMEZ, de sus clases impartidas en la Diplomatura de Educación Social, Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca.

domingo, 9 de enero de 2011

Los límites


Sirven para que las personas crezcan: 
  • Si no hay límites no hay crecimiento. 
  • Si no hay límites no hay organización clara en la familia. 

Constituyen un factor educativo y deben existir, pero no de forma rígida ni caótica.

Se establecen a través de:








Es la síntesis entre las situaciones de estabilidad y las situaciones de flexibilidad: debe haber un equilibrio permanente entre estabilidad, flexibilidad y cambio.

Las familias más vulnerables son las rígidas y las caóticas, las cuales suelen provocar ruptura y enfermedad.


1. MECANISMOS DE ADAPTABILIDAD
1.1. MECANISMOS HOMEOSTÁTICOS O DE ESTABILIDAD.
También llamados morfoestáticos, son aquellos que permiten la continuidad histórica de la familia (creencias, tradiciones, formas de ver la vida, etc.).

Dan lugar a una tendencia centrípeta o de unión del sistema, favoreciendo la estabilidad.

1.2. MECANISMOS DE FLEXIBILIDAD
También llamados morfogenéticos, son aquellos que permiten la adaptación al cambio por el que los diferentes miembros de la familia van pasando.

Dan lugar a una tendencia centrífuga o de separación del sistema, favoreciendo así el cambio.


La prevalencia de uno de los dos mecanismos o tendencias provoca un deterioro en el crecimiento y desarrollo del sistema. 


Todo sistema comparte ambos mecanismos y tendencias, pero deben estar en equilibrio.


2. LA LEALTAD INVISIBLE
El seguimiento de los mecanismos de adaptabilidad por parte de los miembros de la familia se hace de forma inconsciente.

Denominamos lealtad invisible al conjunto de pautas de la familia de origen que se siguen de manera inconsciente por parte de los diferentes miembros de la familia.

En este sentido, el orientador familiar tiene la labor profesional de observar esas pautas y  mecanismos de adaptación de la familia y hacerlos conscientes. 


3. LA COHESIÓN FAMILIAR
Es una síntesis creativa entre la necesidad de unión y fidelidad a los miembros de la familia y el respeto a la individualidad. Por tanto, consiste en conjugar las diferencias individuales y las conjuntas de forma que ambas se respeten mutuamente.

La cohesión familiar es un concepto dinámico, no estático, y va evolucionando a lo largo del tiempo.



El educador social hará más hincapié en unos aspectos u otros dependiendo de en qué momento o fase se encuentra la familia.

Las Pautas Organizativas




Definen la estructura de la familia y vienen determinadas por:



Categorías y características de la comunicación



1. Categorías.
La eficacia de la comunicación se determina por una serie de categorías que analizan si en la comunicación hay:
  • Direcciones y mandatos.
  • Advertencias, amenazas y avisos.
  • Exhortaciones, sermoneos y lecciones.
  • Consejos, sugerencias y soluciones inmediatas.
  • Juicios, críticas y culpabilizaciones.
  • Refuerzos y recompensas.
  • Descalificaciones y ridiculizaciones.
  • Diagnósticos y análisis de las situaciones.
  • Apoyo, comprensión y empatía.
  • Preguntas.
  • Distracción, buen humor y entretenimiento.
La eficacia de la comunicación se determinará por las categorías positivas.

2. Características.
Según Beavers & Hampson, la comunicación tiene que tener una serie de características:
  • Manifestación clara de los pensamientos.
  • Manifestación clara de las emociones.
  • Asumir la responsabilidad de las propias opiniones y sentimientos.
  • Aclarar dudas y conclusiones de la comunicación verbal y no verbal.
Además hay que tener en cuenta que la comunicación está contextualizada, por lo que hay que tener en cuenta el contexto y conocerlo lo más posible: antecedentes físicos, internos, externos, etc.

Herramientas para mejorar la comunicación


1. Tener conciencia de que la comunicación tiene un doble mensaje: aspectos de contenido y aspectos relacionales.

2. Tener conciencia de los patrones de comunicación previos, que influyen en las actitudes y formas de comunicación.

3. Favorecer el conocimiento del proceso de construcción del significado, es decir, cuáles son los factores psicológicos que intervienen en la emisión y construcción del mensaje. Para esto se pueden hacer algunas preguntas sencillas, como una petición de aclaraciones o una clarificación de las expresiones.

4. Ofrecer apoyos para compartir las experiencias: previene la desconfianza, los celos, los prejuicios, etc, y garantiza la empatía. También favorece la construcción de la realidad de forma conjunta y el flujo de emociones positivas. Si no es posible compartir las experiencias, es importante conocerlas a través de la narración, los mensajes, etc, y debe compartirse de forma interna y externa. Eso no significa que la conversación se convierta en un interrogatorio, pues sería intimidatorio y no aporta nada positivo.

5. Construir adecuadamente los mensajes. Aunque las intenciones sean positivas, a veces la construcción del mensaje no es la más apropiada. Para ello es necesario:

  • Evitar la descalificación, la desautorización y la culpabilización, pues el uso de esta tríada crece cuando se utiliza y tiene graves consecuencias: juicios de valor negativos, críticas y comparaciones que evitan que las personas puedan crecer.
  • Intentar que la comunicación se centre en el momento presente o, como mucho, en un futuro próximo. El hecho de remarcar cosas del pasado conlleva intenciones de la tríada anterior.
  • Evitar las generalizaciones, pues emiten mensajes distorsionados.
  • Hacer un uso moderado de las redundancias, tanto verbales como no verbales, favoreciendo la creatividad y la flexibilidad.
  • Hacer de la comunicación un proceso paulatino: hay que evitar soltar todo de golpe para no atragantarnos con nuestras propias palabras.
  • Distinguir el acontecimiento de la propia interpretación y buscar la objetividad.
  • Disminuir el ruido de las interferencias, escuchar y ponerse en el lugar del otro, pues la empatía proporciona control.

Las posibilidades de cambio están en la relación y fundamentalmente en nosotros mismos, que somos los auténticos protagonistas de la misma.
“No esperes nunca que el otro cambie o se dé cuenta de… Díselo y actuad. Si no, no merece la pena esperar.”


Patrones de comunicación



1. Autoinculpador.
Personas con baja autoestima y autoeficacia que tratan de calmar su tensión a base de culpabilizarse de los problemas que detectan en su ámbito familiar. Esto les lleva a no buscar soluciones, sin poder reducir así su ansiedad y situándose en una situación de dependencia de los demás.

Esta conducta, ya sea consciente o inconscientemente, se convierte en una estragia para captar la atención de la familia.

Su lenguaje verbal tiende a centrarse en su carencia de habilidades para justificar dicha culpabilidad, autoevaluándose de forma negativa y llevándoles a la incapacidad de hacerle frente a determinadas situaciones o exigencias.

El autoinculpador considera que en la comunicación hay que evitar el egoísmo y la autoafirmación.


2. Acusador.
Personas con un lenguaje que frecuentemente se convierte en una gama de descalificativos hacia la otra persona. Dichas descalificaciones son cada vez más intensas cuanta más relación afectiva hay.


 Suelen ser personas que utilizan un tono de voz alto, que se enrojecen, se les tensa el cuello, etc. A veces se perciben a sí mismas como superiores en eficacia y opiniones, pero esta superioridad en realidad es una estrategia para tapar sus errores, por lo que a menudo se sienten solos e inútiles cuando las cosas no van bien. Esta prepotencia frena la baja autoestima, y en consecuencia, los comportamientos depresivos. En definitiva, lo que pretenden es esconder su complejo de inferioridad.

Son muy autoritarios a la hora de resolver los problemas y no son proclives a la negociación. Esto lleva a su receptor a sufrir incomodidades y malestar generalizado, de tal forma que si se trata de una relación de pareja puede dar lugar a una ruptura de la misma.


3. Calculador.
Personas con gran capacidad de razonamiento y justificación que a primera vista parecen ser muy sensatos y agradables, pero que a la larga resultan ser faltos de empatía, generosidad y proximidad.

Aparentemente son personas correctas y respetuosas, pero realmente creen que la expresión de las emociones es indicador de fragilidad y falta de madurez.

Su comunicación se caracteriza fundamentalmente por el uso de mensajes de doble vínculo: su tono es amable pero sus movimientos son firmes y distantes. Ante un conflicto sacan todo un arsenal de argumentos y razonamientos, pero que carecen totalmente de proximidad emocional.

4. Distractor.
Personas que, al analizar un determinado tema o situación, dicen cosas irrelevantes que no guardan relación con el tema tratado y que, con frecuencia, suelen ser bastante ingeniosas y cargadas de sentido del humor.

Su pretensión es no afrontar los conflictos y huir de los mismos, evitando inmiscuirse en conversaciones que puedan desembocar en los mismos.

Sus objetivos de distracción de la atención también se manifiestan en sus mensajes no verbales, pues suelen ser personas que emiten muchos movimientos, ya sea de forma consciente o inconsciente, con el fin de llevar la atención de los demás hacia otro lado.

La realidad es que bajo ese ropaje de ingenio, son personas que están aturdidas y angustiadas, temerosas de adoptar responsabilidades y compromisos porque se sienten infravaloradas al pensar que están desprovistos de afecto y reconocimiento social, huyendo de los problemas por miedo a ser rechazadas.

Si uno de los progenitores adopta este estilo, el caos familiar está servido, pues transmitirá miedos y falta de compromiso al resto de la familia.

5. Nivelador.
Personas que se caracterizan por la coherencia entre lo verbal y lo no verbal, dando lugar a mensajes congruentes en forma y fondo. Su actitud denota un interés por comprender, escuchar, implicarse y hacer propuestas en los problemas con los demás a través de conductas concretas que están al alcance de los implicados. Tienden a ser personas equilibradas, coherentes, comprensivas y empáticas.


Vídeo: "Ellos lo ven, ellos lo hacen"


Criterios de análisis en la comunicación familiar.


Los criterios para analizar la comunicación del sistema familiar son los siguientes:

1. Existencia de redundancias moderadas en las interacciones intrafamiliares. Las familias con síntomas patológicos muestran un número de episodios de redundancia muy alto.

2. Relaciones equilibradas entre las interacciones simétricas y complementarias.

3. Escasa diferencia entre comunicación verbal y no verbal.

4. Ausencia de mensajes descalificativos y comparativos, de crítica y de diagnóstico y de mensajes contradictorios.

5. Existencia de comunicación asertiva.

6. Consistencia intrafamiliar en la percepción de las secuencias de comunicación.

7. Cierta capacidad de metacomunicación, es decir, de analizar la propia comunicación.